miércoles, 14 de julio de 2010

Un capítulo de mi vida se cierra

A Israel

Un capítulo de mi vida ha concluido, he escrito la última línea y le coloqué punto final a este complejo y frágil apartado.

Alegrías, éxtasis, erotismo y buenos momentos se contrastan con una serie de desencantos y revelaciones que en cierto momento fueron crueles, verdades dolorosas y preguntas que sus respuestas no son las que se buscaban o mejor dicho, las que no se querían escuchar.

Este capítulo ha sido entintada de todos los colores, desde el rosa más intenso hasta el gris más oscuro, la ficción superaba la realidad y ésta a su vez era la que se encargaba de desengañar a sus protagonistas.

Los pensamientos fallaban cuando se impregnaban de aquel olor, cuando se llenaban de aquella mirada que ese par de ojos color miel proporcionaban, esa mirada que lo decía todo pero a la vez no decía nada, no se sentía frío, las penas se iban, la realidad se congelaba y la ficción se imponía.

Y es que no es sencillo plasmar en unas cuantas líneas lo que se vive en un instante. El sabor de cada beso, la sensación de cada caricia, la electrificación de los sentidos, la ternura y la pasión conjugados en una sola piel, la locura cometida y la sosegada complicidad dejan huella en cada palabra y en cada acto que se pronuncia.

Una combinación de un café cortado y un té para hay tres se enlaza con la existencia de una Ángela y un Fermín, una columna dedicada, un amor imposible y un suave recuerdo que se hace acompañar por la melancolía y la humedad de los ojos envueltos en lágrimas. La nostalgia se hace presente en un té en el cual se entremezclan las confesiones de amor, decepción y verdad que duelen, los desencantos se hacen presentes y dejan un amargo sabor de boca.

Los sentimientos de apego y la cobardía también se hacen presentes, el volver a cometer el mismo error y alimentar el círculo vicioso que ha envuelto a los protagonistas parece fatal, se vuelve tormentoso y hasta cierto punto parece ser imposible salir de él…
Sin embargo el final se aproxima, cada paso que se da parece alejarse más del comienzo y acercarse al desenlace; la despedida se hace inminente, la negación se hace presente y los lazos parecen romperse, no queda más que decir lo que realmente se siente.

Un dulce final parece el perfecto cierre, que contraste con lo agridulce de esta historia, en donde dos nombres, dos vidas, dos visiones se encuentran y se desconocen, en donde se quiere y se desencanta, donde se cambia y se permanece, donde se renuncia y se ama.

Un abrazo y un beso parecen conjugar todo lo vivido, las últimas palabras se han pronunciado y un inminente adiós se impone, la tristeza se respira en el aire y la nostalgia envuelve el ambiente.

El final ha llegado, las almas que llegaron a ser una se vuelven a dividir en dos, la piel duele, los labios se sellan y la mente se confunde... el consuelo que queda es decir que “El final es sólo el comienzo”.

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