jueves, 8 de julio de 2010

Los Cómplices del presidente


Los cómplices del presidente
Anabel Hernández

Resumen
La cadena de complicidad de Felipe Calderón con Juan Camilo Mouriño y Genaro García Luna le ha salido muy cara al país. La ineficacia, corrupción y cinismo de ambos impiden que el país avance, impiden que pueda haber una reconciliación, impiden que el ejército, Procuraduría General de la República y la Secretaría de Seguridad Pública trabajen de manera coordinada. Felipe Calderón tiene un solo camino: dejar de gobernar para sus cómplices y comenzar a gobernar para todos.
Con estas líneas la periodista Anabel Hernández da punto final a su libro “Los cómplices del presidente”, el cual muestra la otra cara de los dos brazos derechos y las principales piezas de ajedrez en la administración del panista Felipe Calderón Hinojosa: el fallecido secretario de gobernación Juan Camilo Mouriño y el secretario de Seguridad Pública Genaro García Luna.
El libro relata minuciosamente como es la vida y obra de ambos secretarios, descubriendo conforme avanza la lectura, la peligrosa telaraña de corrupción en la cual los dos se desenvuelven con toda naturalidad.
El primer apartado del libro se dedica exclusivamente a la vida de Juan Camilo Mouriño, el cual nace en Madrid, España; el tercer hijo de un matrimonio conformado por un español y una mexicana, por voluntad del actual ocupante de la residencia presidencial llegó a uno de los puestos más relevantes de la política mexicana, sin más mérito que ser del mismo partido y amigo subordinado, pues inclusive su familia sabía su mediocridad para los negocios y su incompetencia ante los asuntos políticos, sin embargo se necesitaba a alguien dentro de este ámbito para actuar libremente.
Su padre aprendió la manera de hacer negocios en México, bajo las costumbres implantadas durante el largo régimen priísta, obteniendo así contratos de la paraestatal Petróleos Mexicanos para el transporte de combustibles y concesiones para operar gasolineras, cuya franquicia anhelan muchos mexicanos. La fórmula utilizada fue la entrega de dinero para obtener los contratos y las concesiones para la franquicia de Pemex. El lugar, el estado de Campeche, a donde llegó con casi nada y ahora él y su familia tienen mucho: poder, dinero, relaciones, casi todo.
Uno de las cosas que más llama la atención del libro es que en un capitulo completo, la autora describe el supuesto secuestro que Juan Camilo Mouriño sufrió en el año de 1996 a manos de “enemigos” de la familia, durando un mes en cautiverio. Este secuestro según investigaciones fue un ajuste de cuentas en contra del padre de Juan Camilo y éste fue privado de su libertad cuando sólo contaba con 25 años, en Campeche. A la fecha han salido a la luz varias grabaciones que formaron parte de las investigaciones de dicho secuestro y en donde narra parte de su vida.
En el libro narra con detalle como sucedió su secuestro, narra como una camioneta blanca lo estuvo vigilando durante ese día, lo sorprendente es que se trataba de una camioneta de la policía judicial. Juan Camilo fue secuestrado en el propio jardín de su casa. Recuerda a una persona vestida de negro con pasamontañas negro y un arma en la mano, amenazante. El joven Mouriño narra haber soltado su teléfono celular y aún creyendo que es un asalto les dice no traer efectivo en cima. Es vendado del rostro y esposado con esas típicas esposas policiales.
Asimismo, el libro avanza y también se desenmascara el porqué Felipe Calderón decide encomendar se campaña a Mouriño y no a alguien de sus viejos amigos y miembros de su equipo.
Terminando el apartado de Mouriño se deja ver qué clase de persona y qué tipo de político era el secretario de gobernación.
De igual manera el otro apartado se dedica plenamente al otro protagonista de la historia Genaro García Luna el cual mediante una carrera que inicia en los niveles inferiores de lo que ahora es el Centro Investigación para la Seguridad Nacional (Cisen), pasa por varias dependencias encargadas de la seguridad pública y la investigación para la procuración de justicia, llega al más alto puesto para la prevención del delito y la seguridad pública. Su historia, relatada por la autora, es un compendio de complicidades con otros personajes que poco han aportado a la mejoría de la deteriorada situación de la seguridad y sí mucho al incremento del crimen, asimismo se le vincula con el crimen organizado entre ellos narcotraficantes y secuestradores.
De su biografía como personaje político se puede concluir que es discípulo de los más nefastos personajes encargados de los asuntos de seguridad en los tiempos de los gobiernos priístas como el de Luís Echeverría Álvarez, ex presidente de México, por lo que no se percibe ningún cambio en ese aspecto de la vida pública y sí un agravamiento de la situación.

También la autora advierte lo grave que puede ser que en aras de contar con información sistemática para la seguridad, se otorguen más contratos de servicios al monopolio de las telecomunicaciones de Carlos Slim, ya que uno de sus personeros es parte del equipo inmediato del actual secretario de seguridad pública.
García Luna encabeza uno de los temas más difíciles de México: el tema de la seguridad y en sus manos se encuentra este delicado asunto. Sin embargo esta cuestión se encuentra en una encrucijada porque los responsables de brindarla están comprometidos con intereses ajenos al interés público, colocando como prioridad los suyos propios.
Y faltan más líneas por escribir en el caso de García Luna, ya que sigue vigente en el puesto y siguiendo con su “lucha con el narcotráfico”, creando la ilusión que se combate cuando realmente se siguen los pasos de un círculo vicioso alimentado por la corrupción y la impunidad.
¿Cómo podemos esperar que México se limpie de estos males cuando en la punta de la pirámide viven y se alimentan?
¿Qué tipo de gobierno podemos esperar cuando estás piezas de ajedrez tienen controlado el tablero completo y al jugador mismo?
Son preguntas las cuales la autora plantea para invitar al lector a hacer una reflexión acerca de la realidad que tanto nos pesa.


Fuentes consultadas

En este libro Anabel Hernández utiliza muchas fuentes como documentos y testimonios que le ayudan a fortalecer su investigación.
Los documentos consisten en: declaraciones patrimoniales, escrituras, constancias, cartas, los presupuestos de egresos de la federación, amparos, declaraciones ministeriales de distintos políticos y familiares próximos a Juan Camilo Mouriño (ex secretario de gobernación) así como las listas de franquicias pertenecientes a la familia Mouriño y próximos de Genaro García Luna (actual secretario de Seguridad Pública de la actual administración Calderonista), órdenes de aprehensión, recibos de ingresos, documentos de adscripciones y una tabla con la descripción de cada uno de los allegados de García Luna.
Asimismo otra fuente muy socorrida por la autora son los testimonios, en este caso entrevistó a políticos que vieron el crecimiento de Juan Camilo Mouriño en la escena política, también entrevistó a gente allegada como amigos e inclusive ex trabajadores de sus empresas (solo en el caso de Mouriño) tanto de él como de Genaro García Luna.
De igual manera el libro cuenta con un apartado en la parte de en medio, la cual trae ocho páginas a color en las cuales se ilustran fotografías de los tres protagonistas del libro: Felipe Calderón Hinojosa, Juan Camilo Mouriño y Genaro García Luna; junto con varios de sus colaboradores más cercanos, también trae fotos de las propiedades de Mouriño en Campeche y de los lugares que suele frecuentar.

Biografía AnabelHernández Nace en la Ciudad de México en 1972. En 1993 egresa de la Universidad del Valle de México, de la carrera Ciencias de la Comunicación. Entra como reportera al periódico Reforma y al mismo tiempo se hace responsable de resúmenes de noticias y titulares en el grupo Radiofórmula. Inició su trabajo como periodista de denuncia en la calle, de casa en casa, emprendiendo su labor de atender las necesidades de la gente y sus colonias. La motivación para continuar con su responsabilidad periodística surgió con el reportaje sobre un hombre de clase humilde que se transportaba en bicicleta, y fue arroyado por un automovilista que transitaba en sentido contrario. Luego del reportaje, el hombre recibió ayuda de diversas asociaciones. En 1996. Terminó su trabajo en el periódico Reforma. En 2000 entró a colaborar al periódico Milenio. En 2001 Dirigió su trabajo de periodismo en contra de la corrupción, especialmente por parte de los políticos, mostrando públicamente todos los resultados obtenidos. En 2002 ganó el Premio Nacional de Periodismo titulado “El Toallagate”, por su investigación sobre el alto costo de las toallas compradas para Los Pinos, durante el segundo año del gobierno de Vicente Fox en ese mismo año. Finalizó su labor en el periódico Milenio. Reportera en asuntos especiales del periódico El Universal.
En 2003 recibe un reconocimiento internacional de la UNICEF por la serie de reportajes que revelaron las redes de esclavitud y explotación sexual de niñas mexicanas en San Diego, California. En 2004 colaboró en La Revista, publicación semanal de El Universal.
En 2006 publica el libro Fin de fiesta en Los Pinos, el cual revela situaciones de la familia Fox, referentes a la protección del narcotráfico por parte de familiares y de la primera dama.
En 2007 revela el contenido de su libro La familia presidencial. El gobierno del cambio bajo sospecha de corrupción, afirmando que Vicente Fox era una persona corrupta, debido a su enriquecimiento de bienes y propiedades de manera secreta durante su gobierno.
En 2008 denuncia en el libro Que el Presidente frene la represión, la revelación del comisario general Javier Herrera Valles sobre las irregularidades cometidas por parte del Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna y su equipo, donde se ha dado el seguimiento a las amenazas y a la persecución en contra del comisario, en ese mismo año publica el libro Los cómplices del presidente. En 2009 se pide la protección cautelosa para la periodista y sus familiares. Actualmente colabora en Reporte Índigo, siendo la corrupción su principal tema a comunicar. Uno de sus sueños es hacer una escuela de periodismo de investigación en México.


Opinión

En este libro, la autora denuncia los diferentes actos de corrupción que se desarrollan desde la misma cópula presidencial, en la cual dos de los hombres más cercanos al presidente se ven involucrados.
El ex secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño y el secretario de Seguridad Pública Genaro García Luna son protagonistas de una serie de escándalos que ponen en duda su veracidad y su reputación, se ven implicados en distintas situaciones en las cuales la impunidad aparece como su principal fuente de energía.
Ambos tienen un historial negro la cual la autora aborda de una manera veraz e irónica en una lectura fluida y sin problemas, explica con lujo de detalle cómo fue y es la vida de estos dos siniestros personajes y como es que son tan importantes en la toma de decisiones del presidente Felipe Calderón.
Explica implacablemente como es la situación social y política la cual envuelve a ambos secretarios, sus turbios negocios en caso de Mouriño y los nexos con el crimen organizados de García Luna.
Sin embargo la autora no hace estás acusaciones al aire, pues en el libro presenta documentos y testimonios que refuerzan la investigación y las denuncias que se hace en el libro.
En mi particular punto de vista, me pareció un libro bastante interesante, sencillo y fluido, que enmascara toda la red de corrupción, tráfico de influencias, lavado de dinero, entre otras muchas cosas que se desarrollan día con día directamente desde los pinos, donde la impunidad reina y nadie se atreve a cuestionar.
La estructura del libro me pareció muy buena, pues empieza con los comienzos de cada uno, sus trayectorias en la vida política y como se logran colocar como las manos derechas del presidente, va desde lo particular hasta lo general.
Las fuentes son lo más importante en este libro, pues se presentan copias de declaraciones patrimoniales, cartas, denuncias, entre muchos documentos que dejan relucir y cuestionan la reputación de los protagonistas.
Aunque uno de ellos falleció en 2008, meses después de que Anabel Hernández le puso punto final a esta reveladora obra, deja un legado de corrupción y tráfico de influencias y pasa de ser victimario a víctima, además que se va sin rendirle cuentas claras al pueblo mexicano.
Sin embargo queda el otro brazo derecho: García Luna, el cual ha mostrado su ineptitud e ineficiencia en la supuesta lucha con el narcotráfico, con el cual al parecer está fuertemente vinculado.
Este libro de denuncia me parece una verdadero acto de valentía, ya que estando en un país en donde la agresión contra periodistas está a la orden del día, la autora se mete ni más ni menos con la cópula de la presidencia, lo investiga y denuncia todo lo que sucede ahí, realmente el libro me parece muy bueno y rindo honor a la autora por arriesgarse tanto solamente para ejercer la verdadera esencia del oficio de periodista: la de informar.


Fuentes Consultadas
http://www.udem.edu.mx/XStatic/udem/docs/editor/Hernandez,%20Anabel.pdf

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